domingo, octubre 29, 2006

Cuatro municipios del Bierzo afrontan su futuro con ilusión e incertidumbre tras su inclusión en la Unesco
Reportaje de elmundo-lacronica.com fotos:Gaztelu
Aunque acogida con inicial satisfacción, la noticia de la declaración de Los Ancares leoneses como Reserva de la Biosfera no es todo lo pacífica que se podía esperar de una resolución de esta magnitud, habida cuenta de que se trata de incluir a este espacio natural protegido en una red mundial promovida por la Unesco a través del programa MAB, con el fin de preservar la biodiversidad y la riqueza natural de esos parajes.
Aunque las únicas reticencias públicas son las planteadas de hecho en su día por el Ayuntamiento de Balboa, que se quedó fuera de la declaración al retirarse 'motu proprio' de la propuesta, pese a que inicialmente la había promovido y apoyado, es lo cierto que existen más reticencias y miedos entre la población, ante la eventualidad de que la inclusión en la Reserva de la Biosfera suponga más restricciones de las ya existentes en materia de agricultura, ganadería, caza, pesca, aprovechamiento de los montes e, incluso, urbanismo.
Con todo, cabe destacar que el hecho de que hayan sido los propios municipios ancareses de Candín, Vega de Espinareda, Villafranca del Bierzo y Peranzanes los impulsores de la propuesta, que fue redactada por la empresa Ecourban Consultores, ha eliminado en gran medida la oposición vecinal, una oposición que en el caso de los municipios ancareses de la provincia de Lugo (que también han obtenido la declaración) lleva camino de frustrar la iniciativa en el caso de Los Ancares de la provincia vecina.
En Lugo la iniciativa para la declaración de Reserva de la Biosfera fue impulsada por la Diputación Provincial, que preside Francisco Cacharro. Al ser una propuesta unilateral y no contar con la aquiescencia o el consenso de los municipios implicados, la declaración de la Unesco no ha sentado especialmente bien al alcalde 'popular' de Navia de Suarna, Vicente Flores, ni al regidor socialista del municipio de Cervantes, Manuel Belón, quienes han criticado duramente la inclusión, porque entienden que puede determinar el establecimiento de restricciones a las actividades tradicionales de los agricultores y los ganaderos. Hasta tal punto se muestran disconformes con la declaración que se hallan dispuestos a recurrir el acuerdo adoptado por la Diputación lucense en el próximo Pleno de esta administración local.
En el caso leonés no existe esa virulencia ni esa oposición y los alcaldes impulsores de la propuesta la ven en general como beneficiosa, pues la consideran como uno de los últimos asideros que estos municipios tienen para garantizarse un futuro sostenible, teniendo en cuenta que todos ellos sufren un verdadero 'tsunami' demográfico que ha sido el causante de la despoblación de los numerosos núcleos poblacionales y del enorme envejecimiento, determinado por el éxodo de los jóvenes.
Una de las principales fuentes de ingresos de la que se benefician estos municipios, concretamente sus juntas vecinales, que, en general, son las propietarias de los montes es la proveniente de las subastas de permisos de caza en el área de la Reserva Nacional de Caza de Ancares. La última subasta, el pasado mes de marzo, fue de 66 piezas de caza produjo unos ingresos de 77.000 euros, para las pedanías de Tejedo, Balouta, Guímara, Burbia, Villar de Acero y Fabero (esta última no pertenece a la Reserva de la Biosfera).
Como anécdota cabe destacar que el permiso para abatir un macho de cabra hispánica no medallable alcanzó la cifra de 3.500 euros. La declaración de Reserva de la Biosfera no sólo no afecta a este tipo de caza, sino que, como apunta el alcalde de Villafranca, Vicente Cela, podría llegar a aumentar los precios obtenidos por subasta, teniendo en cuenta que ahora Los Ancares van a ser mucho más conocidos en todo el mundo, y por tanto puede aumentar la demanda de piezas de caza y paralelamente las pujas, que en la actualidad ya provienen de cazadores de todo el mundo.
Lo que sí que puede favorecer la declaración es una mayor eficacia en la lucha contra el furtivismo, una lacra que tuvo su punto culmen el pasado año cuando los furtivos abatieron a tiros un oso de 4 años.
Los alcaldes esperan que la declaración de Reserva de la Biosfera tenga aspectos beneficiosos en materia de control de vertidos de residuos a los ríos, ayudas en infraestructuras para la mejora de las penosas comunicaciones existentes y una mayor demanda turística, al amparo de la divulgación de los numerosos atractivos de esta zona en las guías de todo el mundo y en las propias publicaciones de la Unesco.
El problema de las deficientes comunicaciones condiciona en gran medida todo el desarrollo de la zona. Las carreteras que surcan la reserva son intransitables durante gran parte del año y precisan de actuaciones urgentes y muy costosas, sobre todo en cuanto a su mantenimiento, pues son carreteras de montaña que sufren una enorme agresión climática.
La cuestión es que la declaración de Reserva de la Biosfera obliga a fuertes compromisos por parte de todas las administraciones públicas, de todos los agentes sociales y hasta de los ciudadanos a título particular. La declaración no supone otras cargas que una apuesta decidida por parte de todos para preservar la biodiversidad de este territorio y para que sirva como ejemplo a otros de cómo conci- liar el progreso con la conservación de la naturaleza

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